Presión social por ser madre ¿cómo manejarlo?

Estudiar, viajar, crecer profesionalmente y conseguir independencia económica son algunas de las etapas que yo esperaba tener resueltas antes del ‘‘momento óptimo’’ para ser mamá.

El problema es que este ideal de vida que cada vez es más difícil conseguir antes de los 30 años. Pero la biología no entiende de crisis económicas o circunstancias personales: a partir de los 35 años el reloj biológico avanza y disminuyen las posibilidades de embarazo.


Entre los 30 y los 40 años es cuando muchas mujeres atravesamos la duda de decidir si queremos experimentar la maternidad o no y debemos asimilar las consecuencias de cada decisión.


Y por si la incertidumbre no fuera suficiente, es en esta década en la que más recibimos presión social por ser mamás.


La presión social por elegir la vía materna se manifiesta a través de comentarios o recomendaciones que son tan diversos que hasta se pueden categorizar en:


Preguntas: “¿Para cuándo los/as hijos/as?”

Sugerencias: “¿Por qué no adoptas?”

Persuasión: “Tener hijos es lo máximo”

Amenaza: “Te vas a arrepentir”

Descalificación: “Cuando madures, querrás ser mamá”

La maternidad como obligación: “Tienes que experimentar esa etapa de tu vida”

Incitación a la maternidad: “Ten un hijo/a para que no estés sola”

Inspirar a la maternidad: “Las mamás son un ejemplo de vida”.


Lo sé, nadie tiene derecho a juzgar tu no maternidad. Pero, siendo realistas, el hecho de que las personas no tengan derecho a ello no significa que lo dejarán de hacer.

Victor Frankl decía “cuando no somos capaces de cambiar la situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”.

Así que si deseas que estos comentarios dejen de incomodarte necesitas hacer algo que te ayude a que te hagan menos ruido.


Resignifica.

Me refiero a modificar la interpretación que das a los comentarios que recibes a fin de que tus emociones sean más manejables.


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