Cómo proteger tu salud mental en medio de la pandemia.

Actualizado: nov 11

El 10 de octubre es el Día Mundial de la Salud Mental y seguimos sumergidos en una pandemia de la que lentamente regresamos a una relativa normalidad. Es cierto, aún sigue habiendo una tasa de transmisión que nos mantiene alertas y lamentablemente sigue impactando la vida de muchas familias, sin embargo, en la medida posible, las personas intentamos tener una vida funcional.

La pandemia ha afectado en mayor o menor medida la salud mental de todos. Imagínate lo adverso que ha sido afrontarla para quienes son profesionales de la salud, estudiantes y las personas que viven solas. También quienes tienen problemas de salud mental preexistentes han tenido que lidiar con el hecho de que los servicios de atención para los trastornos mentales, se han visto considerablemente interrumpidos durante la pandemia.

Pero ¿a qué nos referimos con salud mental? Según la Organización Mundial de la Salud, es “el estado de bienestar que permite a los individuos realizar sus habilidades, afrontar el estrés normal de la vida, trabajar de manera productiva y fructífera, y hacer una contribución significativa a sus comunidades”. Vaya reto lograrlo en medio de una pandemia.


Desde hace dieciocho meses nuestro contexto cambió y aunque ha afectado a hombres y mujeres, hay algunos factores que inciden particularmente en las mujeres como la violencia doméstica, que es un factor de riesgo para sufrir trastornos mentales.


Pero sin ir tan lejos, hay factores de la vida cotidiana que pueden producir alteraciones emocionales en nosotras como: un reparto desigual en las tareas domésticas con el resto de los integrantes de la familia; asumir la responsabilidad de armonizar las emociones, conflictos y tensiones de la vida familiar; no contar con recursos psicológicos para calmar la mente; carecer de espacios propios; tener una relación de pareja no satisfactoria y carecer de una red de apoyo emocional.


Y si a esto sumamos la presencia de eventos disruptivos que impactan nuestra vida diaria, francamente, hay días en los que es difícil verle el lado positivo a la vida.


2021 ha sido un año retador para Julia: dos noticias súbitas han movido tu estabilidad. Ella y su esposo tomaron la decisión de embarazarse aún en medio de la pandemia. A sus 37 años, no quería dejar pasar más tiempo y ambos tenían la ilusión de convertirse en papás. Hace tres meses fue a una consulta con su ginecólogo por un problema de fertilidad que ella pensaba se resolvería fácilmente. Su sorpresa fue cuando el médico les dijo “no hemos encontrado causa alguna que explique por qué el embarazo no llega, así que por ahora no me es posible prescribir un tratamiento exacto”. Para Julia ha sido muy difícil aceptar esta situación. Su sueño de ser mamá, cada vez lo ve más lejos. Y por si esto no fuera suficiente, hace un mes perdió el trabajo. Este suceso detonó una ruptura contundente en su estabilidad emocional.


Quizá no hayas vivido lo que ella está experimentando, pero seguramente puedes ser empática e identificas la sensación de vulnerabilidad que se percibe cuando la vida te sacude con situaciones adversas que no veías venir.


En tu caso ¿de qué manera tu salud mental se ha visto afectada por la pandemia y por las adversidades particulares que te han ocurrido este año? y la pregunta del millón ¿cómo lo has afrontado?


Definitivamente, los problemas impactan de forma distinta a cada persona, sin embargo prestar atención a cómo estás en relación a los siguientes factores te permitirá identificar en cuáles puedes trabajar para afrontarlos mejor.


Revisa cómo te encuentras en ellos:


1. El locus de control. Es decir, ¿qué tanto sientes que tienes el control de lo que ocurre en tu vida?

2. El tipo de afrontamiento. ¿Consideras que cuentas con estrategias cognitivas y conductuales para gestionar las demandas internas o externas que percibes como excesivas para tus recursos?

3. El rol de género. ¿Qué tan cómoda te sientes con los comportamientos que se esperan de ti por el hecho de ser mujer?¿Te hace sentido la descripción de lo que haces, los lugares que ocupas y cuál es tu participación en el reparto de los recursos y de los resultados?

5. El autoconcepto. Al analizar cómo piensas, te evalúas o te percibes a ti misma de manera consciente ¿te agrada?

6. La autoestima. ¿Qué tanto te aprecias y valoras tus capacidades?

6. La asertividad. ¿Consideras tener habilidades para expresar tus emociones con otras personas de manera clara y directa, sin hostilidad ni agresividad?


Modificar estos factores requiere tiempo, pero el primer paso es darte cuenta de ellos para tomar las acciones correctas que jueguen a tu favor y protejan tu equilibrio. Pon tu salud mental en las mejores manos, las tuyas.


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